1/2/09

FARABUNDO MARTÍ EL HOMBRE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA (PARTE 3)


....Los decretos en mención fueron emitidos con posterioridad a hechos que pasamos a reseñar brevemente. El 1.o de agosto de 1930, la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador trató de celebrarlo con una manifestación, cumpliendo con la consigna de las organizaciones clasistas revolucionarias internacionales de lucha contra la guerra, tanto entre los países imperialistas como contra la guerra de agresión que los países capitalistas pretendían declarar contra la URSS. La demostración de solidaridad fue impedida por el gobierno del doctor Romero Bosque, usando medidas extraordinarias de fuerza. Más de cien trabajadores fueron encarcelados y veinte de ellos sometidos a procesos penales arbitrarios.
Las acciones callejeras no se hicieron esperar. El Partido Comunista y la Regional, encabezaron manifestaciones de protesta a las que el gobierno respondió con detenciones masivas y nuevos procesos penales. En un lapso de dos años y tres meses el gobierno del doctor Romero Bosque, llamado impropiamente "El padre de la democracia salvadoreña ", encarceló a más de 1,200 trabajadores , cuya libertad fue ganada por la actividad incansable de la Sección en El Salvador del Socorro Rojo Internacional.

El Partido Comunista Salvadoreño, rápidamente se pone a la cabeza de los trabajadores, organiza al campesinos y del pueblo descontento con los regímenes oligárquicos de entonces, regímenes sucesivos de opresión. Pero hay que hacer notar que la revuelta campesina indígena, en su mayoría no estaba controlada por el Partido Comunista.

En 1930 Farabundo era conocido en el mundo como un connotado antiimperialista.

Los cuadros del PCS vinieron a ser líderes que venían de foguearse dirigiendo el movimiento sindical obrero, indígena y estudiantil, vino a ser la unificación de los sectores más avanzados que estaban luchando en contra del régimen de aquel momento. En defensa de los trabajadores, Martí actuó valiente y decidido cuando la lucha de clase era difícil y explosiva. En diciembre de 1930 el país estaba en vísperas de elecciones presidenciales. Conocida del gobierno la incansable actividad y prestigio revolucionario de Martí, hizo cálculos de que éste constituiría un obstáculo para unos comicios que pensaba hacer a la medida de los intereses de la oligarquía. Cuando el PCS dio las primeras llamadas al levantamiento del pueblo y de la clase obrera, entonces se ordena su captura y la del camarada Ismael Hernández. A su cautiverio, ambos responden con una huelga de hambre. Después de cuatro días de ayuno son conducidos ante el director general de policía. Este hace un amanerado y fingido saludo cordial. Martí, con asco manifiesto y en forma zahiriente, lo rechaza. El director de policía ordena el retorna de los reos a sus celdas y poco después de ese incidente, Martí es expulsado una vez más del país.

MARTI DEPORTADO NUEVAMENTE

Martí fue capturado y deportado nuevamente a fines del 1930 y fue montado prisionero en el buque mercante "Venezuela" a cargo del capitán Walter N. Prengel. Este llevaba instrucciones de desembarcar a Martí en el puerto de San Pedro, California, Estados Unidos de Norteamérica, y debido a esta orden, al tocar puertos intermedios, se le encerraba bajo llave. Otros apuntes dicen que el buque iba con rumbo a Florida. El último día del año de 1930, en horas de la mañana del 31 de diciembre, Martí desembarca en su puerto de destino y permanece allí hasta el 12 de enero de 1931. Conocida por la International Labor Defensa la situación de Martí, envía representantes a fin de gestionar su ingreso legal en los Estados Unidos, mediante un recurso de amparo. Sin embargo, Martí, argumentando que cualquier amparo de las Cortes Norteamericanas liberaría al capitán del buque "Venezuela" de la obligación de conducirlo de regreso a El Salvador, no acepta las gestiones. El doce de enero Martí reembarca en el mismo buque, que ya enfilaba su proa hacia el sur, habiendo estado a despedirle los norteamericanos Jorge Mauren y Emma Butler y el español Juan Vilariño, todos miembros de la International Labor Defense. Cuando el barco toca puertos salvadoreños, Martí hace una tentativa de reentrar a su Patria pero es detenido en el muelle por la policía y nuevamente es reembarcado con instrucciones de dejarlo en territorio nicaragüense.

Este designio del gobierno salvadoreño, de entregarlo a los verdugos del pueblo nicaragüense, es abandonado ante las protestas de las organizaciones de masas de El Salvador. De manera que Martí continúa el viaje forzado, pasando por el puerto de Puntarenas, Costa Rica, en donde se le dijo que no se le permitía desembarcar. A esto respondió que no estaba dispuesto a hacerlo en otro país que no fuera El Salvador. En Puntarenas se presentó el agente de la Panamá Mail, compañía a la que pertenecía el buque "Venezuela" para manifestarle a Martí que el Encargado de Negocios de El Salvador le enviaba un pasaje para dirigirse al Perú y 28 dólares, oferta que es nuevamente rechazada. Al llegar a Balboa, Panamá, se le trasladó al barco "Colombia" de la misma compañía, nave que salió rumbo a Centro América el 28 de enero. E l capitán observó una actitud diferente, manifestándole a Martí que no estaba dispuesto a repetir los actos del capitán Prengel. De esta manera, logra desembarcar por fin en Corinto, Nicaragua, el 1o. de febrero de 1931, arribando a San Salvador el 20 del mismo mes.

Ningún de los gobiernos reaccionarios del área lo admitía en su país...En el Puerto de Corinto de Nicaragua Farabundo Martí se escapo el mismo 1 de febrero de 1931y regreso de inmediato a El Salvador ..

MARTI REGRESA A EL SALVADOR

Cuando retorna a El Salvador, las elecciones presidenciales hacia poco que se habían realizado y sólo faltaban breves días para la toma de posesión del nuevo presidente, el Ingeniero Arturo Araujo. En enero de 1931 se realizan las elecciones presidenciales en un marco de orden absoluto. Ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta de los votos emitidos, razón por la cual le correspondió a la Asamblea Legislativa decidir la designación del triunfador. Se escogió, por unanimidad, al Ingeniero Araujo, designándolo presidente electo de la república.
La inauguración del periodo presidencial es el primero de marzo del mismo año y en esta fecha, en su discurso de toma de posesión el Ingeniero Araujo reitera una vez más su oposición al comunismo. El nuevo gobierno encuentra a un país golpeado frontalmente por la crisis económica mundial. La calidad de país exportador de un solo producto principal, el café, a los mercados imperialistas, ya por ese tiempo hacia altamente vulnerable la economía salvadoreña, puesto que quedaba sometida a la crisis económica periódica del sistema capitalista.

Inspirado en sus experiencias obtenidas en Inglaterra, el ingeniero Arturo Araujo funda el Partido Laborista Salvadoreño y divide así la lucha social del pueblo. Ideológicamente le imprime una débil tendencia reformista, que logra atraer engañadamente a algunos sectores de la pequeña burguesía, principalmente de los propietarios y obreros artesanales de la ciudad y de grandes núcleos de los sectores campesinos y de obreros agrícolas, pues aunque era considerado reformador, Araujo era anticomunista y reaccionario, como ya Martí lo había dicho en más de alguna ocasión.

En manifiesto suscrito por el candidato presidencial, Ingeniero Araujo y publicado el siete de enero de 1931 puede leerse; "No quiero terminar este manifiesto, sin dejar una constancia más de mis ideas de respeto a los derechos y creencias ajenas, que me hacen militar en el Partido Laborista, el único partido de ideología definida que puede oponerse al comunismo".

La oligarquía, afectada por la crisis, sometía a las masas obreras y campesinas a una tremenda explotación. Los salarios en las actividades agrícolas llegaron a ser hasta de veinte centavos diarios (algo así como ochenta centavos de dólar) por jornadas mayores de ocho horas y trabajos verdaderamente agotadores. En el campo no corría la moneda, sino piezas, llamadas "fichas", acuñadas por cada hacendado a fin de que sólo pudieran circular dentro del radio del latifundio. Había en cada hacienda o explotación agrícola la denominada tienda de raya en donde los trabajadores obligatoriamente compraban sus víveres, artículos para vestirse y otros objetos. Ningún trabajador que tuviera deudas pendientes podía dejar de trabajar o irse a otra parte, y cuando moría insolvente, la deuda pasaba , "como herencia" a sus hijos. Los colonos que vivían en calidad de sami-siervos pagaban hasta el agua que utilizaban para sus necesidades vitales. El peso de la crisis, en pocas palabras, era descargado sobre las magras espaldas del pueblo. Todas estas circunstancias, unidas al hecho de que entre las masas campesinas de algunas zonas se guardaba aún el recuerdo de que sus ancestros habían sido dueños de la tierra bajo el régimen de propiedad comunal, destruido hacia algunos cincuenta años por gobiernos antipopulares, para favorecer a gamonales y altos funcionarios, condicionaban el ascenso impetuoso de la lucha en el campo, en pos de diversas reivindicaciones, en cuyo centro se hallaba la reforma agraria.

Esto explica, en parte, por qué en la zona occidental del país las masas de campesinos proletarios y semi-proletarios vieron en la Federación Regional de Trabajadores a su organización. "La Regional" logra en 1930, en el lapso de escasos tres meses, organizar sindicalmente a 80,000 trabajadores agrícolas. El primero de mayo de ese mismo año, Día Internacional de los Trabajadores, desfilan en la capital, San Salvador, muchos miles de personas, en una población citadina que no llegaba a 90,000 habitantes. En esta lucha política, en la cual participaban seis organizaciones electoreras, el Partido Comunista de El Salvador, sin permanecer expectante, decidió no favorecer a nadie con el voto de las organizaciones de masas, optando por la abstención, aunque procediendo al desenmascaramiento de la demagogia del laborismo.

El Ingeniero Araujo al inaugurar su periodo presidencial lo primero que hizo fue olvidarse completamente de las promesas hechas en su propaganda electoral. De manera que, en corto tiempo, el presiente Araujo, sin ningún apoyo y sin brújula, se ve acosado desde diversas direcciones: la oligarquía latifundista, recelosa de las tendencias reformistas del nuevo gobernante, a quien seguían calificando de "comunista", le niega todo tipo de colaboración; la intelectualidad, que había apoyado en las elecciones al doctor Enrique Córdova, las masas que le habían otorgado su voto al laborismo, fueron prontamente presas del más profundo de los desengaños; las fuerzas revolucionarias, dirigidas por el Partido Comunista y "La Regional", le disparaban, sin darle cuartel, todas las baterías de sus criticas. Arturo Araujo tenia el poder, pero no mandaba, ni gobernaba. Sin dotes de organizador y sin facultades de dirigente, acompañado de elementos oportunistas, desacreditados e incapaces, el gobierno acabó de sumir los negocios públicos en la anarquía. El atraso de salarios de los trabajadores al servicio del Estado prosiguió al mismo ritmo que durante la administración anterior. Se debía planillas atrasadas hasta en tres y cuatro meses.
Acosado por la crisis, el gobierno de Araujo, creyó oportuno contratar un empréstito extranjero. En cuanto se tuvo conocimiento público del proyecto, la oposición encontró un motivo común de unidad de acción. Las manifestaciones no se hicieron esperar. Escenarios de desfiles masivos fueron San Salvador y otras ciudades importantes del país.
Además , el odio al imperialismo norteamericano era profundo, Entre las agresiones de la época estaba la de la marinería yanqui al pueblo nicaragüense. De tal forma que la contratación de un nuevo empréstito hacia que se concentraran en un solo punto la más disimiles tendencias políticas: oportunistas, unas; patrióticas otras.
Frente a la formidable agitación, caracterizada por sus ordenados desfiles silenciosos, el gobierno decretó el estado de sitio en julio de 1931. Entre las garantías constitucionales suspendidas se hallaban la de libertad de prensa. El ingeniero Araujo se deslizó hacia la represión popular.
Las huelgas de trabajadores agrícolas, que habían venido sucediéndose desde 1930, prosiguieron de diversas haciendas en el año de 1931. Tales movimientos fueron siempre reprimidos con violencia. La Guardia Nacional, brazo armado de la oligarquía para defender sus intereses en el campo, operaban sin ninguna contemplación y sanguinariamente, como obedeciendo a un premeditado plan, sembrando el odio general y una abrasante sed de venganza entre las masas campesinas. En santa Tecla a fines de febrero una demostración que se organizaba para protestar contra el destierro de Agustín Farabundo Martí fue masacrada. Saldo: ocho muertos y quince heridos y más de ochenta obreros y campesinos arrestados.

La Confederación Sindical Latinoamericana acordó que el 20 de marzo seria el "Día Continental de los Desocupados", en nuestro país, La Regional tomó a su cargo la celebración de actos de protestas contra la falta de empleo y convocó a una manifestación que se protagonizaría en el Parque Libertad (entonces Parque Dueñas). Se instaba, en hoja suelta que circulara. a que se exigiera pan y trabajo, el seguro social para los desocupados, por cuenta del Estado y de los patronos, comprendiendo una cuota para los sin trabajo y sus familias.
La fuerza pública impidió la demostración empleando para ello grandes contingentes armados; y pese al claro objetivo de la convocatoria de los organizadores, la prensa decia al dia siguiente que "grupos comunistas habían tratado de alterar el orden".

MARTI ENCARCELADO

A raíz de este suceso, Martí es detenido a principios de abril por la policía nacional, encerrándosele en la Penitenciaria Central. Se le sometió a juicio en un tribunal común, bajo la acusación de "ser agitador comunista y principal instigador de la manifestación comunista que fracasó el 20 de marzo' (De una crónica de "La Prensa", 10/IV/31.
En su declaración de indiciado, rendida ante el Juez Segundo de Primera Instancia de lo Criminal, doctor Lucilo Villalta, Martí dijo que en la Constitución democrática liberal que regia al país no estaba previsto el delito de que se le acusaba y que, por lo tanto, pretendía aplicársele leyes de excepción.
En varias ciudades del país se organizaron mítines en pro de la libertad del líder preso. El gobierno expresó su decisión de reprimir con mano de hierro las manifestaciones comunistas que estaban llevándose a cabo.
Interpuesto un recurso de "habeas corpus". el Juez Ejecutor decreta la libertad de Martí el 23 de abril, resolución a la que se le da cumplimiento. Sin embargo, Martí se hallaría unos días después nuevamente en la cárcel bajo la acusación de injurias al presidente de la república.
En crónica de "La Prensa" (11/V/31), se decía:
"Marti se declaró en huelga de hambre... hace seis días que se niega a tomar alimentos. El famoso lider se encuentra detenido en la penitenciaria central por injurias al señor presidente de la república, se halla en huelga de hambre desde el martes, de modo que tiene seis dias de no querer alimentarse no obstante las repetidas invitaciones que se le han hecho para que abandone su determinación".
La agitación en torno a la libertad de Farabundo cobra mucho cuerpo en escala nacional. En el seno de la Asamblea Legislativa se levanta la voz del diputado José Mejía pidiendo la excarcelación del detenido y exhortando a que se permitieran las reuniones políticas sin cortapisas artificiosas.

Después de dos semanas de huelga de hambre, Martí es trasladado al Hospital Rosales el día 18 de mayo. Largas colas de gente de nuestro pueblo se hicieron a las puertas de ese centro de salud, en espera del turno para manifestar su simpatía por el líder.
Finalmente, después de veintisiete días de huelga de hambre, el gobierno se vio obligado a decretar la libertad, mediante una amnistía acordada por la Asamblea Legislativa.
En Sonsonate, el 17 de mayo, cuando en todo el pais se desarrollaba una gran movilización que tenia por objetivo lograr no sólo la libertad, sino salvar la vida de Martí, quien se encontraba en su segunda huelga de hambre, a la que hemos aludido, obreros y campesinos realizaron una manifestación.
Las fuerzas represivas dispararon a la multitud matando a tres obreros e hiriendo a veinticinco personas. Fueron arrestadas más de 65 personas.
Cuanto más duros eran los golpes contra el pueblo, más ardía su ansia de revancha. Esto hacia muy difícil la aplicación de una línea orientadora correcta de parte de los líderes revolucionarios, por cuanto la masa después de cada golpe recibido más anhelaba que llegada el día del desquite y poder hacerse justicia con su propia mano. No pocas fueron las voces en que cuadros dirigentes de las organizaciones de masas fueron objetadas airadamente cuando trataron de calmar los ánimos y orientar la lucha.
El 22 de septiembre de 1931, grupos de trabajadores de la hacienda "Asunchillo" no muy lejos de la capital, reclamaron por la violación de sus derechos. El propietario llamó a destacamentos de la Policía y Guardia Nacionales, los cuales, sin ningún aviso, masacraron a los inermes reclamantes. La cosecha sangrienta fue de quince trabajadores muertos y treinta y tres heridos, entre hombres, mujeres y niños. Agustín Farabundo Martí, frente a ese crimen, en su calidad de Representante del Socorro Rojo Internacional e Ismael Hernández en su calidad de Secretario General del Comité Ejecutivo del mismo, se apersonaron ante el presidente Araujo, para protestar en forma enérgica, lo cual motivó que se le encarcelara y se le sometiera al proceso penal, al que ya nos referimos. Para celebrar la libertad de Martí. se realizaron grandes concentraciones en diversos puntos del país.
En estas circunstancias, según datos fehacientes, el presidente Araujo conversa con Martí, instándole a que renunciara a sus ideas o hiciera causa común con el Partido Laborista, y le ofrece, al mismo tiempo, un cargo dentro del gobierno. La conversación fue infructuosa. Pocos días después Martí fue capturado nuevamente y desterrado una vez más a Guatemala, en donde permaneció pocos días.

ARAUJO DERROCADO

Aquel año, El Salvador presenta una administración corrupta, una sociedad en crisis, un pueblo descontento y una economía casi en quiebra, derivada de los bajos precios internacionales del café y de los efectos de la Gran Depresión estadounidense de 1929. El 2 de diciembre de 1931, el corrupto e incapaz régimen del Partido Laborista, encabezado por el ingeniero Araujo, fue derrocado. El dos de diciembre de 1931, nueve meses después de inaugurado su periodo presidencial, el ingeniero Arturo Araujo es derrocado por un golpe cuartelario comandado por un grupo de oficiales y sargentos, quienes, para cubrir las formalidades, adujeron que su acción se basaba en el derecho de Insurrección reconocido expresamente por la Constitución Política. El depuesto presidente huye y se asila en Guatemala.
Desde el mes de agosto de 1931, sin embozos de ninguna clase, se hablaba insistentemente de un posible levantamiento. El golpe cuartelario fue cuidadosamente preparado por oficiales de baja graduación y clases, tras de quienes se hallaba, según todas las circunstancias, una dirección intelectual suprema. Explotaron magistralmente el retraso en el pago de los sueldos de la oficialidad y tropa. Esta motivación, que minó la lealtad de la gente de tropa hacia el gobierno era apenas un pretexto para derrocar al ingeniero Araujo. La causa fundamental que impulsaba la conspiración anti-araujista fue la existencia de una situación revolucionaria.

La caída del ingeniero Araujo no sólo no recibe la menor censura de nadie, sino que, al contrario, es aplaudida unánimemente por todos los sectores. El 12 de diciembre, diez dias después del golpe cuartelario, salía el primer número de "La Estrella Roja" órgano periodístico del "Grupo Marxista de la Universidad de El Salvador" y del " Grupo de la Revolución Universitaria". Aparecían como responsables de la publicación, los camaradas Alfonso Luna y Mario Zapata.
En el articulo de fondo, titulado "Las enseñanzas de un fracaso", el periódico calificaba al cuartelazo como "movimiento generoso y legitimo de la juventud militar", lanzaba una virulenta critica contra el presidente derrocado a quien sólo le señalaba su incapacidad manifiesta para el cargo, y expresaba: "Cae Araujo en medio de regocijo general. No hay un solo sector que deplore su fracaso. Hasta sus propios partidarios empiezan a darle la espalda. Todos han aceptado complacidos el golpe militar". En este comentario se refleja la línea que adoptara frente al suceso el Partido Comunista. Este, si bien se percató de la inminencia del golpe cuartelario, no hizo nada por denunciarlo.


En efecto, la oligarquía no hallaba la forma de seguir gobernando; sus fuerzas, en la práctica, estaban divididas; el poder político era extraordinariamente débil, privaba el descontento, la incertidumbre y la desorientación. Las masas por su lado, eran poseídas de un elevado espíritu de combate. A sus organizaciones, en las que predominaba el campesinado y el trabajador agrícola, les resultaba difícil controlar y orientar concretamente la acción. Las masas del campo habían llegado a un estado de desesperación tal, que aún los lideres más queridos no podían encauzar correctamente las variadas muestras de espontaneidad que afloraban día a día.
Frente a esta situación enmarcada en una profunda crisis económica mundial, los golpistas aparecían, tarde o temprano, ante los ojos de la oligarquía como "los salvadores de la patria", que habrían impedido "el caos y la anarquía". Sin embargo, no era una tarea muy fácil para ellos, porque las masas expectantes ante el cambio de gobierno, podrían impedir la protagonización de su papel contrarrevolucionario en el momento que observaran un rumbo peor al que ya sabía sido dado por el gobierno de ingeniero Araujo. Contando sin duda alguna con esta circunstancia de peso, fue que los conspiradores formaron un "Consejo de Oficiales, Soldados, Obreros y Campesinos". La táctica adoptada, contemplaba el evitar todo choque o rozamiento con las fuerzas populares. Por lo tanto, en público, no se expresaba ninguna actitud anti-comununista.
No debe descontarse que la eminencia gris y la oficialidad que maniobraba contra el gobierno tenían hambre de poder. La situación histórica del país, permitiría al ejército surgir como fuerza decisiva en el futuro. Ya no sería más una institución obediente, sino también deliberante. La obediencia quedaría para los rangoso inferiores, la deliberación para los superiores.
Una vez ausente de la capital el presidente Araujo, el "Consejo de Oficiales, Soldados, Obreros y Campesinos", acuerda su primera disposición: formar un "Directorio Militar" que asumió el gobierno de facto.
El Directorio Militar, en vista del "abandono" de la presidencia de la república de parte del ingeniero Araujo, seguido de su salida del país sin el permiso legislativo correspondiente, entregó la primera magistratura al vicepresidente, general Maximiliano Hernández Martínez.

Retrocedamos un poco y recordemos cómo es que logró Martínez llegar a vice-presidente de la república.
El general Martínez había logrado formar, con motivo de las últimas elecciones presidenciales, el "Partido Nacional Republicano", raquítico grupo electorero sin ningún arrastre popular, caracterizado por ser el más pequeño de todos. Sin embargo, tenía a su favor el apoyo de la oficialidad del ejército, pues Martínez gozaba de gran prestigio. Este hecho fue la razón fundamental y causa decisiva para que el ingeniero Araujo se decidiera a formar un pacto con el general Martínez, ya que no resulta difícil deducir que el candidato del laborismo buscaba el apoyo de las fuerzas armadas.
Tras el escudo de sus costumbres ascéticas y de la teosofía que profesaba fanáticamente, el general Martínez ocultaba irrefrenables anhelos de poder, cuyos límites estuvieron librados sólo a su inapelable potestad. Martí, en más de una oportunidad, consideró que este militar era inescrupuloso y sanguinario, y que estaba dispuesto a usar, en la primera oportunidad que se presentara, las armas para dar un baño de sangre sin precedente, con tal de aniquilar el movimiento de masas. De manera que el golpe cuartelario, que permite su ascenso a la presidencia de la república, le allana el camino para poner en práctica sus planes añejos de defensor feroz de los intereses de la oligarquía. Sin embargo, ésta n o estuvo de parte de Martínez desde el siguiente día del golpe. El apoyo que la oligarquía le prestó a Martínez no llegó sino en los días de la insurrección armada de enero de 1932
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FARABUNDO MARTÍ EL HOMBRE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA (PARTE 2)

ACONTECIMIENTOS SALVADOREÑOS EN ESA EPOCA

El 1o. de Marzo de 1927, el doctor Pio Romero Bosque inaugura un nuevo periodo presidencial de cuatro años, impuesto por el nepotismo de los Meléndez para continuar el mismo régimen político despótico; el doctor Romero Bosque, casi desde el principio de su gobierno, pone en práctica su sagacidad y su espíritu de independencia. En sus primeros actos públicos, dio demostraciones palpables de ruptura con el gobierno, aunque no con la oligarquía. Levantó el estado de sitio, que había durado los cuatro años del gobierno anterior; propició hasta cierto punto la vigencia formal de las libertades y derechos democráticos; y propugnó algunas medidas de carácter social. En suma, realizó una gestión un tanto diferente a la del régimen "dinástico" de los Meléndez. Sin embargo, a la par de los breves pasos democráticos, adopta medidas anti populares cuando el movimiento de masas cobra más fuerza. Entre 1927 y 1928, y como resultado de las luchas de "La Regional", se dictan leyes de carácter social: "Ley de Protección a los empleados de comercio" (31 de Mayo de 1927); "Ley de Registro de Agrupaciones Obreras y Gremiales" y "Decreto de Creación de Juntas de Conciliación" (para dirimir conflictos obrero-patronales) (15 de Junio de 1927); y "Ley de Horas de Trabajo" (13 de Junio de 1928). En virtud de esta última ley, que entró en vigencia hasta el año siguiente, se decretó la jornada de ocho horas, Desgraciadamente y como era de esperarse, la ley no abarcó a los trabajadores del campo.

1928

En 1928 Martí sale a New York, donde toma contacto con la dirección central de la Liga Antiimperialista de las Américas, en una asamblea donde discutían la situación y participación solidaria de la organización con el pueblo de Nicaragua ante la invasión Yanqui, Farabundo se ofrece a ir a combatir al lado de Sandino y las Ligas Antiimperialistas le encargan viajar a Nicaragua como su representante ante Augusto César Sandino, y ante las brigadas antiimperialistas que lucharían junto a Sandino. En la primavera de 1928, Agustín Farabundo Martí se sitúa en Nueva York, sede de la Liga Anti-imperialista. Un asalto policial al edificio donde se alberga esta organización internacional, encuentra a Martí dentro de sus oficinas y sufre un corto arresto. Después de este contacto y el consiguiente incidente, regresa a El Salvador (1928) para una corta estancia, lo estrictamente necesaria para preparar viaje a Las Segovias, a fin de incorporarse a las huestes guerrilleras de Augusto César Sandino. Martí parecía estar poseído por la irresistible fuerza de un deber imperioso. "La Regional", dentro de su acción anti-imperialista, había tomado la decisión de enviar a Nicaragua un contingente humano en apoyo a la lucha que libraba el general Sandino contra el agresor yanki. Además, "La Regional" ayudaba, a su paso por El Salvador, a los latinoamericanos que se dirigían a Nicaragua y, a la vez, recibía a no pocos heridos de guerra que pasaban con destino a México.

En una convención de trabajadores que se da en El Salvador, a Farabundo Martí lo nombran en una asamblea de trabajadores, como responsable de una Brigada de 5 combatientes salvadoreños (José Adán González ,Luis Mariona y Guillermo Ajuria y otros dos compañeros) que lucharan junto a Sandino, pues Farabundo ya había estado deportado en Nicaragua y conocía los contactos y las vías de acceso, y al mismo tiempo estaba nombrado por las Ligas Antiimperialista como su representante en Nicaragua.

Farabundo viaja secretamente el 15 de junio a Hondura junto a la Brigada de salvadoreños y luego penetra territorio nicaragüense desde donde lo esperan para adentrarse a las selvas de la Segovias a luchar junto al “General de Hombres Libres”

En carta dirigida desde el campamento guerrillero de Sandino. Martí comunica que el 22 de Junio de 1928 se había incorporado al Ejército Defensor de la soberanía Nacional de Nicaragua, Llegó acompañado de los salvadoreños José Adán González ,Luis Mariona y Guillermo Ajuria. Sabedor Martí de que en El Salvador hay muchos que desean combatir al lado de las fuerzas sandinistas, en su carta detalla la forma de hacerlo, subrayando que "en el viaje no se necesita más que serenidad ante los miedos en que hacen caer las versiones que corren en Honduras" (sic), país de tránsito obligado para todo aquel que desea incorporarse a las huestes guerrilleras.

De conformidad al testimonio del general Carlos M. Quezada, del estado mayor del ejército de Sandino, Agustín Farabundo Martí, tomó parte en acciones de armas y llegó a ser rápidamente el secretario de confianza del gran patriota nicaragüense. Un periodista de la época, vinculado con el movimiento libertador de Nicaragua, dice que Martí con su competencia, ayudó al "General de los Hombres libres". Esta ayuda se concretizó en el desarrollo de las relaciones internacionales del movimiento sandinista, logrando despertar y mantener la atención de varios gobiernos del mundo sobre la lucha desigual librada por un puñado de heroicos combatientes contra el poderío norteamericano. Por su distinguida participación en el movimiento, Martí fue investido con el grado de coronel del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

Farabundo Martí mostró en los hechos su arrojo antiimperialista, tanto con el fusil como con la pluma. Fue miembro del Estado Mayor Internacional de Sandino, y Secretario Privado del héroe nicaragüense. En cierta ocasión Martí se encontraba escribiendo y los invasores yanquis bombardeaban persistentemente las posiciones sandinistas, Martí, en actitud de coraje y decisión, dejó la máquina de escribir para empuñar el fusil, diciendo indignado: "cuando la historia no se puede escribir con la pluma, se escribe con el rifle". Acto seguido se parapetó en la enramada de un árbol de la selva para abrir fuego contra los aviones de la piratería yanquis. ..y ahí en la Segovia Farabundo tubo una novia llamada María, dijo alguien.

A fines de septiembre de 1929, Sandino había tomado la decisión de enviar a Martí a las Segovias en una misión desconocida, supuestamente a abrir otro frente de guerra. Sin embargo, días después de una reunión de los mandos de dirección sobre el rumbo a tomar de la lucha, y se da la separación de Farabundo y Sandino. Para algunos el periodo de estar en Nicaragua se le había terminado, para otros que debido a la lucha reivindicadora de las masas en El Salvador, se necesitaba a Farabundo en el Interior. Martí salió desde Nicaragua rumbo a la ciudad de México, donde dio a conocer en la asamblea general del Socorro Rojo sobre la lucha de Nicaragua y el General Sandino. En México lo nombraron el Líder Latinoamericano del Socorro Rojo Internacional, que habían enviado brigadas a Nicaragua. Esta organización había nacido en los años veinte por impulso de la III Internacional para enfrentar al fascismo entonces incipiente. Entre sus dirigentes formaron parte mujeres antifascistas tan conocidas como la alemana Clara Zetkin, la italiana Tina Modotti y la rusa Elena Stasova. El Socorro Rojo Internacional entronca, entonces, directamente con la historia del movimiento comunista y antifascista internacional, alcanzando pronto un gran desarrollo en todo el mundo, en el apoyo político, jurídico y económico a todos los presos políticos y perseguidos, sin diferencias ideológicas o partidistas. En organizar apoyo solidario y humano hacia la lucha nicaragüense, permanece en México, y en Mérida atendieron muchos heridos desde Nicaragua. En octubre de 1929, y estando en Mérida, república de México, con la mirada en la insurrección de El Salvador Martí se separa definitivamente del general Sandino. Permanece en México hasta junio del siguiente año, cuando fuera expulsado por el gobierno mexicano.

Para algunos: Martí se unió a las huestes guerrilleras de Sandino, evidentemente por la lucha anti-imperialista que este libraba con enorme patriotismo. ¿Quiso Martí por comisión de la liga Antiimperialista o por propia decisión imprimir al movimiento sandinista un objetivo que fuera más allá de la derrota del agresor yanki y de su consiguiente expulsión de Nicaragua? ¿Pensaba que la victoria en defensa de la soberanía, sería una etapa de la revolución que necesita no sólo el pueblo nicaragüense, sino también los demás de Centro América? Estas interrogaciones quedarán pendientes mientras no se tengan los datos históricos del caso.

Lo cierto es que la fecha de la fundación del Partido Comunista Salvadoreño se había llegado y Farabundo debía estar ahí.

1929

En 1929, "La Regional" participó en el Primer Congreso Sindical de los Trabajadores Latinoamericanos, celebrado en Montevideo, Uruguay. De esta reunión internacional surgió el acuerdo de creación de la Confederación Sindical Latinoamericana (CSLA).
Vocero oficial de la FRTS fue el semanario "El martillo", en el cual se denunciaban se denunciaban la explotación a que eran sometidos los trabajadores y las arbitrariedades de las autoridades. Se planteaban, asimismo, los aspectos fundamentales de la lucha reivindicativa. Es precisamente esta situación, caracterizada por la intensa lucha de masas, la que Martí conoce y a la cual se vincula en cuerpo y alma, cuando llega a El Salvador en 1925, expulsado de Guatemala y luego de su segundo y corto exilio en Nicaragua.
De 1925 hasta principios de 1928, la Federación Regional de Trabajadores de El Salvado, conoce la febril actividad de Martí. Se destaca como organizador y agitador. Nunca tuvo dotes de orador, aunque su palabra, en sus contactos personales, fue siempre persuasiva y movilizadora de conciencias.

Durante el gobierno el gobierno del doctor Romero Bosque (1927 - 1931) el movimiento sindical llega a abarcar a los trabajadores de la ciudad y a los obreros agrícolas. Se crean sindicatos en las ciudades, pueblos, fincas, etc, Además, a los campesinos pobres y acomodados se les organiza en ligas campesinas y cooperativas. Esto constituyó una conquista muy importante. El movimiento campesino adquirió proporciones no igualadas hasta el momento. La consigna central de "La Regional" fue la lucha por la reforma agraria democrática, considerando como tal el reparto de tierras a los campesinos, la destrucción de los latifundios y la erradicación de las formas feudales de explotación; el desarrollo del crédito agrícola, la proporción de ayuda técnica y de abonos, de semillas e instrumentos de labor. Tales eran las reivindicaciones más sentidas y cuya realización se anhelaba a fin de elevar el nivel de vida de los campesinos y abrir el camino de la industrialización nacional.
En los primeros tiempos, el gobierno del doctor Romero Bosque respetó los derechos democráticos. Los obreros se organizaron sin dificultades.

1930

Es dentro de este formidable ascenso de la lucha de masas que en el mes de marzo de 1930 se funda el Partido Comunista de El Salvador. Muchos compañeros fueron de gran aporte en su fundación, incluyendo al camarada mexicano e internacionalista Jorge Fernando Anaya. El PCS tenía dos órganos de difusión, uno era “la verdad” o el pravda y otro fue el que fundó una corriente de compañeros en la Universidad llamado "La Estrella Roja". Por estas fechas Agustín Farabundo Martí estaba ausente del país, en México y no participa en su fundación. Circunstancias internas e internacionales concurren en el surgimiento del PCS. El P.C.S. nace dentro de los marcos de una aguda crisis económica que, como secuela de la crisis mundial , azotaba a nuestro país y frente a la cual las masas trabajadoras se agitaban airadamente. Desde su nacimiento, el P.C.S. se traza como objetivos encabezar las fuerzas motrices de la revolución salvadoreño y constituirse en vanguardia política de los explotados. Cuando surge el PCS ya existe un movimiento campesino indígena dispuesto a levantarse contra las fuerzas dominantes y opresoras, en el momento que surge el PCS, con el partido o sin el partido ya hay una situación insurreccional en el occidente del país..

Los nueve años anteriores al aparecimiento del P.C.S. constituían apenas un pequeño lapso histórico caracterizado por intensas luchas reivindicativas de las masas, que si bien es cierto que fueron predominantemente económicas, sirvieron para acumular valiosa experiencia política aunque no la suficiente para conducirse certeramente en la situación revolucionaria que se planteó en 1932. Durante esos nueve años, los dirigentes de los movimientos populares, así como fuertes sectores de las masas, experimentaron en forma directa que la respuesta que se daba a sus demandas, cada vez que eran planteadas, era corrientemente la violencia organizada por la oligarquía y ejecutada por su brazo armado; el ejército y demás cuerpos represivos. De allí que se hiciera convicción de que ya no bastaba con la práctica de una lucha económica en los dominios de una oligarquía sorda y siega que perpetuaba y aún perpetúa, relaciones de producción que se oponían, y aún se oponen, al desarrollo de las fuerzas productivas.

La lucha resultaba ineficaz e impotente frente a una economía dependiente del imperialismo y en la que subsistían fuertes remanentes feudales en el campo, como decir la existencia de un numeroso sector de mozos-colonos superexplotados, el trabajo gratuito de éstos para los terratenientes, el pago con piezas metálicas amonedadas (fichas) por los hacendados y que solo tenían valor en las tiendas de raya ,etc. Se imponía la necesidad histórica de un partido clasista que propusiera el cambio de estructuras.
El P.C.S. surge, pues, en la cresta de la gran ola de movimientos de masas urbanas y rurales. Es digno de señalarse, a fin de que los juicios en torno al movimiento de 1932 reúnan el mayor grado de objetividad y sean de veras críticos, que en la masa obrera urbana predominaban los artesanos que laboraban en pequeños y medianos talleres. Algunos de estos últimos, por ejemplo, los de zapatería, llegaron a tener, en momentos de gran producción, hasta doscientos trabajadores. El predominio de artesanos, muchos de los cuales trabajaban por cuenta propia en míseros talleres hogareños, es explicable por el bajo desarrollo industrial de la época. El proletariado, en sentido estricto, estaba representado por los obreros de las pocas fábricas textiles y por los trabajadores del transporte. A pesar de que el proletariado en nuestro país era menos que incipiente, hubo un logro altamente positivo que precisa recalcarse, recalcarse, recordando una expresión de Lenin: se despertó en las masas la aspiración a un pensamiento político independiente y a una actuación política independiente.

A mediados de 1930, aun con orden de captura, Martí regresa expulsado de México a El Salvador con la calidad de representante del Socorro Rojo Internacional ante la sección de esta organización, que ya funcionaba en El Salvador. Con la presencia de Martí, este movimiento mundial de solidaridad revolucionaria y de ayuda a las víctimas de la reacción nacional e internacional, cobró un gran impulso, ganando entre las masas salvadoreñas mucho prestigio y fuerza. Fungia como Secretario General del Comité Ejecutivo del S.R.I., Sección de El Salvador, al camarada Ismael Hernández. Martí se reincorporaba a las tareas revolucionarias en momentos de una grande y tensa lucha de masas. Esta se desarrollaba en el marco de la crisis mundial desatada desde octubre de 1929, la cual había venido conmoviendo los cimientos del régimen político y social salvadoreño. Agustín Farabundo Martí llega a ser en corto tiempo la figura central en la lucha popular y de la clase obrera organizada, dirigida por el Partido Comunista y la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador, ya que la corriente, por decirlo así, del S.R.I. se incorpora al PCS (O ya era parte desde el principio). Con Martí, Su poder de persuasión logró atraer a las filas revolucionarias a elementos radicalizados de la clase media, entre las cuales se encontraban estudiantes universitarios que se distinguieron como excelentes activistas. De estas fechas data la incorporación a las luchas populares de los camaradas Alfonso Luna y Mario Zapata, quienes juntamente con Martí morirían frente al pelotón de fusilamiento. A la par del movimiento sindical y de las organizaciones campesinas, marchaba el gran movimiento democrático general del pueblo. Los despidos masivos en la ciudad y el campo, agravaron la desocupación crónica existente; la miseria y el hambre cundieron, como jamás se había visto antes, por todos los rumbos y paralelamente a ellas, crecieron las protestas airadas de los explotados. La irritación de la oligarquía terrateniente, frente a un pueblo cuyo movimiento reivindicador parecía amenazar sus inveterados privilegios, fue creciendo al punto que la persecución del gobierno no se hizo esperar. Los campesinos medios y pequeños, endeudados con préstamos hipotecarios, se pusieron en mora, El fenómeno fue general con la consiguiente pérdida de sus parcelas de tierra en manos de los prestamistas usurarios, en su mayor parte grandes latifundistas. Esto condujo a la mayor concentración de la tierra en pocas manos. A fin de paralizarse las ejecuciones hipotecarias, e impedirse la pérdida de las pequeñas propiedades campesinas, se levantó el clamor por una moratoria en los pagos, pidiéndose la emisión de una ley a ese respecto. Sin embargo, el gobierno no escuchó la justa y a la vez desesperada petición, dejando que el proceso siguiera su curso sin ningún obstáculo. Por otra parte, las acciones represivas, amparadas por leyes amañadas, se pusieron en práctica. El 12 de agosto y el 30 de octubre de 1930, fueron emitidos sendos decretos con el propósito de prohibir reuniones de los trabajadores, la agitación y propaganda comunista, así como la impresión y circulación de prensa obrera, autorizando al Director de Correos para decomisar impresos y correspondencia sindical, nacional y extranjera. Al mismo tiempo, se reformaba el Código Penal, estableciendo nuevas figuras supuestamente delictivas y las correspondientes penas, de prisión y multa, para los agitadores y propagandistas comunistas. También, en forma expresa, se prescribía que las organizaciones obreras y campesinas que quisieran hacer manifestaciones contra empresas, individuos particulares o contra actos de autoridad, solicitaran permiso a la policía. En base a estos decretos, que no quisieron ser observados por el pueblo, se procedió a no pocas masacres de reuniones y manifestaciones.